18 octubre 2005

REQUIEM POR UN SUEÑO



Requiem por un sueño.
No se alcanza.
Es más: pesadilla. Constante. Vivir. Pesadilla. Vivir.
Como si te hubieran puesto palillos en los párpados que te obligaran a ver todo.
Toda la mierda. Con el palillo atravesandote ya el párpado. La sangre te gotea por la mejilla. Déjame limpiarte. O escupirte. O algo. No te puedo ver así, claro. Prepara la saliva. Con un poco de suerte...
Mis amigos estarán ahí para siempre. Y luego me desperté.
Me apetece viajar y no veros nunca.
Me apetece ponerme una copa.
Me apetece ver el mar.
Hace un minuto he visto la luna.
Eso me apetecía también.
Ellos dirán: mirala, si al final le va a hacer bien, sólo está madurando...
Todo para no ver que mis lágrimas son lágrimas.
Todo para no ver que mis venas son corrosivas.
Todo para no ver que la yaga supurante es tu puto dedo.
Todo para nada. Está creciendo. Déjala. Ya se le pasara.
Si te enseño a sonreir, te reirás de mí.
Si te enseño a escribir, escribirás contra mí.
Si te recojo del suelo, me tirarás después.
Si te amo, me sacarás un ojo (con o sin mariposa dentro).
Y si sufro, tú: risa, escarnio, empujón, ODIO.
Esto va para todas las personales universales que se acerquen a mi mano.
Que vengan.
Yo os odiare como vosotros a mí. Y cuando pueda:
Haré lo que me salga del coño.
Nunca sale nada bueno.
Pero yo me hartaré de reir.

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