Como el tipo de la película de ayer, me inventaría un símbolo y escribiría miles de cartas anónimas. Hasta para un asesino en serie vale la marca de un reloj. Eso me cuestionaba al volver: ¿yo podría ser un asesino en serie?. Creo que no. Demasiada socialización, los aparatos de control no fallaron conmigo, votaré el domingo, haré mi examen, me prepararé para estudiar los factores de riesgo criminógemos. Miles de conductas antijurídicas que yo ni oleré.
A lo máximo que llegaré es a que me pillen con un porro. No me doy lástima.
Abandono otras tierras a falta de sinceridad. Da igual cuándo, cómo y porqué, la cuestión de la autopsia forense no me interesa cuando se trata de mí. Diseccionaré otros sueños, tendré en cuenta el mecanismo de las mariposas y de los escarabajos esos que tienen un cuerno. Me gustaría tener uno, preferiblemente de color rojo.
Cuando el horizonte se queda desierto, transfórmate tú mismo en horizonte, cuando todos te den la espalda, sé tú mismo la espalda. No eres tenida en cuenta querida, ¿eso te duele?, deberías haber aprendido de la naturaleza humana en una carrera como la tuya ¿no?. Soy la experta más inutil. Contradicción y punto final.





































