17 marzo 2006

BALANCE DE BLANCOS


El tiempo cambia feroz.
Pero no hay suficientes mordiscos para convertirnos en caníbales. Aprendimos que es mejor el oído que el odio, traspusimos letras, modificamos posiciones, conjugamos soledades, participios de amistades, y partimos, que es gerundio.
Dejamos las estaciones vacías. La primavera llega mientras los trenes nos dicen adiós con las manos.
Yo aquí, el resto allí.
Solos, y tan acompañados como dinosaurios a extinguir.
Tengo sobredosis de mono. La contradicción es tan clara como el sol que hace cuando es de noche.
Mis textos centrándose sin márgenes, la vida sin tabular me apasiona.
Empecé a caminar sin bolsillos, el único recuerdo que tengo del mar es la arena.
Ya no hay caminos de cangrejos, ni castillos en mi cuarto, no hay tristeza suficiente, ni alegría que sobre.
Dejo de ser única. Dejo mis cosas sobre la cama para que cojas lo que quieras. El epicentro del terremoto nunca soy yo.
Por ahora (tiempo=x), no me voy a mover (coordenada=y). No hay nada más gráfico que decir que estoy aquí. Si quereis algo, llamar al timbre.
Echar de menos es un verbo sin vergüenza.
Derivar presentes es un esfuerzo de vivos.
Llorar sin ruido.
:::[["Dispara a negras cuando estés atrapado, cuando sueñes con la muerte y tu jefe quiere violarte, si tienes todo por lo que todo dejaste, y sientes ganas de llorar, es que formas parte del engranaje, es que te oxidas día a día, recuerda, las campanas no dejan de sonar, que atraviesan muros si las quieres escuchar. Que la máquina siempre gira a negras, y sube el tomate sin pagar el alquiler, sin parar el movimiento sigue en las calles...y tus sueños... ¿dónde están?"- Facto Delafé y las flores azules-]]::

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