Tengo un corazón metalizado que retumba como un nave abandonada.
Una nave en las afueras de algún sitio. Con un eco no empieza ni acaba en ninguna parte, que no inspira a nadie. Que sólo expira: moho. Expira y calla.
Siéntate aqui, te voy a explicar algo. Voy a descontextualizar mi cabeza... a ver si así... Y me temo que no, que ni envasada como un boqueron mitad humano poría explicarte todo lo que me estoy desbordando. Tendrías que estar aquí dentro. Mordiscos, asesinos, musas, furcias, pobredumbre, líquido, mercurio, borboteos, ladrones, olvidos, furias, usas, asnos, herrumbre, insípido, oteos, LA.TI.DO.
Y demasiada verdad. Demasiada como para no matar. Demasiada como para no morir.
Aquí no me engaño. Aquí no razono. Aquí se coje un número, y uno se sienta a esperar y: Luego vendran el resto de procesos de la cadena industrial, su desparasitado, su envasado, su etiquetado, su desinfección, su distribucción. Aquí: sentimientos en bruto.
Quiero cogerme los dientes y arrancarmelos uno a uno, chírriando, gritando, gimiendo, contra el poliéster de mi jersey, contra la superficie de este espejo que está delante. Hace un minuto hubieras jurado que estaba bien...¿sí?, pues fíjate otra vez, prueba suerte.
Quiero que la cara de todas las personas se desahaga como la cera entre mis manos, quiero que se sientan solas y me odien, y nos peleemos sin tregua en el suelo mientras caen las córneas y todo lo demás.
Luego nos despertaríamos y nos daríamos cuenta de que: Hace- mucho- frío- hoy.
No hay comentarios:
Publicar un comentario