
Tomar un vaso de leche que te deja bigote, y limpiarte las manos llenas de arena en la ropa.
El mayor disgusto, que se acabe el helado de fresa o llegar tarde al recreo y que los equipos estén ya hechos.
Simplificar hasta el extremo.
Ójala.
Volver a ser niños.
No te compres una casa, quédate jugando conmigo en el jardín hasta morirnos de hambre.
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