20 noviembre 2005

ENJOY THE SILENCE


Los círculos se muerden la cola.
Los peces hablan detrás del cristal. No les entiendo nada. Y me cansan. Me cansan sus boqueadas de aire. Glup glup glup. Hablan de muerte. O de nacimiento. No sé de qué coño hablan. Hablan a las espaldas.
Murmullo. Murmullo constante de paredes. De pasos. De intenciones. No sé que murmullan. Se pasan las horas haciendo mímica en acciones incomprensibles, que no entiende nadie. El próximo paso será todo lo contrario de lo que te esperes. La próxima palabra contradecirá a tu mano derecha, y nos intentará distraer de la izquierda que está por debajo del mantel.
Cansada, hastiada, repasando mentalmente todas las líneas que mañana cambiarán. Planes que nadie sabe, estrategias que subyacen a nada, revivir los 17, y volver mañana a los 22. No me gusta la máquina del tiempo, me encoge las pequeñas cosas que me hacen vivir tranquila.
Esto es como el increíble cuento incomprensible, que nadie contaría a sus hijos.
Es como la gran ballena de Geppeto tragando hamburguesas del Mcdonals.
Algo tan insólito que no te lo creerías.
Y yo sigo esperando algo más.
Los círculos se muerden la cola.

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